Sopa griega de alubias blancas con verduras y aceite de oliva, considerada el plato nacional griego.
Plokkfiskur, una cremosa mezcla de pescado y patata cocida, típica de la cocina islandesa.
Tostas galesas cubiertas con una cremosa salsa de queso cheddar y mostaza gratinada.
Pollo troceado guisado con cerveza, cebolla y tomate, tierno y con una salsa muy sabrosa.
Chuletillas de cordero a la brasa o a la plancha, sencillas y muy sabrosas.
Filetes de merluza rebozados en huevo y harina, fritos hasta quedar dorados y crujientes.
Pasta romana con solo queso pecorino y pimienta negra, sencilla pero técnica de preparar.
Salchicha alemana frita, cubierta con salsa de tomate especiada con curry, típica callejera de Berlín.
Ensalada templada de patata con vinagre, mostaza y beicon, sin mayonesa.
Tortitas austriacas esponjosas troceadas, con pasas y azúcar glas, típico postre imperial.
Sopa portuguesa de patata y col rizada muy finamente cortada, con chorizo.
Chuleta de cerdo empanada y frita, muy similar al schnitzel, el plato casero más popular de Polonia.