Tortitas polacas de patata rallada, fritas hasta quedar doradas y crujientes.
Puré holandés de patata mezclado con verduras, servido con salchicha ahumada.
Puré holandés de patata, zanahoria y cebolla, servido tradicionalmente con carne estofada.
Tortilla suiza de patata rallada, dorada y crujiente por fuera, el acompañamiento nacional.
La ensalada rusa original: patata, zanahoria, guisantes, huevo y pepinillos con mayonesa.
Polenta rumana cremosa servida con queso salado y nata agria, un plato humilde y reconfortante.
Lomos de salmón noruego al horno con mantequilla de hierbas, sencillo y muy sabroso.
Tostas danesas abiertas sobre pan de centeno, con distintos toppings como pescado o huevo.
Puré irlandés de patata con col rizada o repollo y mantequilla, sencillo y reconfortante.
Pan tradicional irlandés sin levadura, leudado con bicarbonato, listo en poco más de una hora.
Lomos de salmón irlandés al horno con mantequilla, limón y hierbas frescas.
Ensalada búlgara de tomate, pepino y pimiento, cubierta con abundante queso sirene rallado.