La salsa de ajo y aceite tradicional, cremosa y con el punto justo de intensidad.
La base perfecta para mil salsas derivadas, lista en cinco minutos.
El aliño de toda la vida para ensaladas y verduras a la plancha.
Tostas galesas cubiertas con una cremosa salsa de queso cheddar y mostaza gratinada.
Chuletillas de cordero a la brasa o a la plancha, sencillas y muy sabrosas.
Filetes de merluza rebozados en huevo y harina, fritos hasta quedar dorados y crujientes.
Trozos de cazón marinados en un adobo de ajo, orégano y vinagre, rebozados y fritos.
Filetes de ternera con jamón y salvia, cocinados en mantequilla y vino blanco.
Pasta romana con solo queso pecorino y pimienta negra, sencilla pero técnica de preparar.
Salchicha alemana frita, cubierta con salsa de tomate especiada con curry, típica callejera de Berlín.
Escalope de ternera empanado y frito, muy fino y crujiente, el plato nacional austriaco.
Chuleta de cerdo empanada y frita, muy similar al schnitzel, el plato casero más popular de Polonia.