Tostas galesas cubiertas con una cremosa salsa de queso cheddar y mostaza gratinada.
Chuletillas de cordero a la brasa o a la plancha, sencillas y muy sabrosas.
Filetes de merluza rebozados en huevo y harina, fritos hasta quedar dorados y crujientes.
Trozos de cazón marinados en un adobo de ajo, orégano y vinagre, rebozados y fritos.
Filetes de ternera con jamón y salvia, cocinados en mantequilla y vino blanco.
Pasta romana con solo queso pecorino y pimienta negra, sencilla pero técnica de preparar.
Salchicha alemana frita, cubierta con salsa de tomate especiada con curry, típica callejera de Berlín.
Escalope de ternera empanado y frito, muy fino y crujiente, el plato nacional austriaco.
Chuleta de cerdo empanada y frita, muy similar al schnitzel, el plato casero más popular de Polonia.
Mejillones al vino blanco con verduras, servidos con patatas fritas, el plato nacional belga.
Tiras de ternera salteadas con champiñones en una cremosa salsa de nata agria.
Lomos de salmón noruego al horno con mantequilla de hierbas, sencillo y muy sabroso.